Chapa perforada y metal expandido en fachada: luz, ventilación y seguridad

La chapa perforada y el metal expandido comparten una virtud: cierran sin cerrar del todo. Dejan pasar la luz y el aire, protegen del sol y de la intrusión, y dan a la fachada una textura que la chapa lisa no tiene.
La chapa perforada se define por la geometría del agujero (redondo, cuadrado, oblongo o hexagonal), el paso entre agujeros y el porcentaje de área abierta, que es lo que determina cuánta luz y cuánto aire pasan. El metal expandido se obtiene cortando y estirando la chapa, sin pérdida de material, y se define por las diagonales del rombo y el ancho del nervio. Es más rígido a igualdad de espesor y resulta muy económico en vallados y cerramientos industriales.
Los dos se montan sobre una subestructura de perfiles, normalmente correas C u omegas, y se combinan sin problema con el resto de la envolvente de chapa o panel. Imar fabrica ambos en acero, galvanizado, inoxidable y aluminio, con una gama de geometrías muy amplia.
